viernes, 10 de junio de 2016

México en la Segunda Guerra Mundial

Al producirse el ataque de Japón contra los Estados Unidos el 7 de diciembre de 1941, el gobierno mexicano, cumpliendo los compromisos contraídos en las Conferencias Internacionales, rompió sus relaciones diplomáticas y consulares con el Japón, Italia y Alemania y las reanudó con Inglaterra, rotas desde la Expropiación Petrolera del 18 de marzo de 1938.

México vendía petróleo a varios países siendo su principal cliente Estados Unidos y sus buquetanques navegaban por el Golfo de México. Este comercio naturalmente no convenía a las potencias del Eje, motivo por el cual los submarinos alemanes amenazaron a los buques mercantes de México, advirtiendo que esta actividad podría tener severas consecuencias.

En mayo de 1942, Alemania torpedeó dos navíos petroleros mexicanos (el Potrero del Llano y el Faja de Oro) con este hecho se da inicio a la única participación de México en la guerras mundiales. México por intermedio de la legación diplomática de Suecia envió una nota de protesta a los países del Eje, Alemania se negó a recibirla, Italia y Japón no contestaron, por lo que el Congreso mexicano les declaró la guerra el 22 de mayo de 1942. De fines de junio a principios de septiembre los U-Boot hundirían 4 barcos más: Túxpan, Las Choapas, Oaxaca y Amatlán.


Barcos mexicanos hundidos por submarinos alemanes que provocaron la participación de México en la II Guerra Mundial.

Ante dicha situación, Estados Unidos pretextando la posibilidad de una agresión por parte del Japón en las costas del Océano Pacífico, inició discretas gestiones para que se le pemitiera instalar una base militar en la península de Baja California; como no tuviera éxito, nos dice el historiador Humberto Musacchio, que se especuló con la posibilidad cierta de que tratara de ocupar por la fuerza esa parte del territorio mexicano.

El presidente de México, Gral. Manuel Ávila Camacho, se reunió de inmediato con su gabinete, quienes analizando la situación, tomaron medidas precautorias reforzando la vigilancia y defensa de las costas del Pacífico. La responsabilidad de esta misión se le encargó al Gral. Lázaro Cárdenas del Río quien dio la orden de disparar ante cualquier intento estadounidense de ocupar tierra mexicana.

viernes, 18 de marzo de 2016

Segunda Intervención Francesa

Segunda Intervención  Francesa en México


La Segunda intervención francesa en México fue un conflicto armado entre México y Francia entre 1862 y 1867. Tuvo lugar después de que el gobierno mexicano, encabezado por Benito Juárez, anunciara la suspensión de los pagos de la deuda externa en 1861. Como respuesta, Francia, Reino Unido y España formaron una alianza por la Convención de Londres y anunciaron su intención de enviar tropas a México. El gobierno de ese país derogó la Ley de Suspensión de Pagos, pero la alianza no cejó en su plan. Las tropas de la alianza llegaron a Veracruz en 1862 y entraron en negociaciones con el gobierno de México. Los dirigentes de las misiones británicas y españolas decidieron volver, pero los franceses anunciaron que ocuparían México.
Tras sufrir un revés en Puebla el 5 de mayo de 1862, los franceses continuaron la expedición que los llevó a ocupar la Ciudad de México el 10 de junio de 1863. El gobierno de la República comenzó desde entonces un peregrinar por varios puntos del país, mientras los franceses seguían ocupando la capital. Las tropas francesas comenzaron a retirarse a partir de 1866, ante la inminencia de una guerra entre Francia y Prusia y la derrota de los confederados en la Guerra de Secesión estadounidense en 1865.
Años antes, algunos conservadores mexicanos radicados en Europa habían iniciado un cabildeo para buscar apoyo a la instalación de un régimen monárquico en México por segunda ocasión. Tras ser rechazados por varios de los candidatos, en 1863 consiguieron que Maximiliano de Habsburgo y su esposa Carlota de Bélgica aceptaran la corona del nuevo imperio, que sería apoyado y sostenido por las tropas francesas que ya estaban en el suelo mexicano, a las que se sumaron después contingentes austro-húngaros y belgas. En ese mismo año, Maximiliano y Carlota se embarcaron a México y fueron coronados emperadores, cargo que ejercieron hasta 1867, cuando Maximiliano fue capturado por las fuerzas republicanas y fusilado en Santiago de Querétaro.

La Primera Intervención Francesa

Primera  Intervención Francesa en México

La Primera Intervención francesa en México, también conocida como Guerra de los pasteles, fue el primer conflicto bélico entre México y Francia. Tuvo lugar del 16 de abril de 1838 al 9 de marzo de 1839.1
Las operaciones de la creación de los Pasteles se enmarcan dentro de un intento de obtener privilegios económicos en Hispanoamérica. Previamente se habían producido bloqueos a Buenos Aires (Argentina) y sobre Uruguay el 28 de marzo de 1837, bloqueo que se completó con la organización de un ejército insurgente contra Uruguay, que junto con el bloqueo marítimo acabó tomando la capital de Uruguay (el presidente de Uruguay renunció y se fue a Buenos Aires). Como explicaba una carta del vicecónsul francés Aimé Roger al primer ministro de Francia, el objetivo de este primer bloqueo era "Infligir a la invencible Buenos Aires un castigo ejemplar que será una lección saludable para todos los demás Estados americanos, corresponde a Francia hacerse conocer si quiere que se la respete".
En 1827, se había celebrado un convenio con Francia bajo el nombre de Declaraciones Provisionales, que sentaban las bases para el futuro arreglo de las relaciones entre ambos países. A través del barón Deffaudis, embajador francés, los comerciantes franceses avecindados en México enviaron una serie de reclamaciones, que fueron recibidas en París con alarma. Entre estas reclamaciones, se encontraba la del señor Remontel,2 dueño de un restaurante de Tacubaya, donde algunos oficiales del presidente Santa Anna se habían comido en 1832 unos pasteles sin pagar la cuenta (posiblemente fue por daños al restaurante), por lo cual exigía ser indemnizado con sesenta mil pesos.1 Ese fue el motivo para que el pueblo mexicano identifica esta guerra con Francia con el nombre de Guerra de los Pasteles. Adicionalmente ese mismo año, un ciudadano francés fue fusilado en Tampico, acusado de piratería, lo que tensó aún más las relaciones entre ambos países.1 Ésta tomó lugar el 16 de septiembre y concluyó el 9 de marzo de 1839.
México había acabado en 1836 la guerra con Texas, y el 28 de diciembre España reconoce finalmente la independencia de México (lo que eliminaba el problema de atacar un territorio reclamado por un país amigo), y llegado el año de 1838, aún no se había podido concertar un tratado definitivo en virtud de que el representante francés, el barón Antoine-Louis Deffaudis, no estaba de acuerdo con dos artículos del convenio. En consecuencia Deffaudis abandonó su misión diplomática en México y regresó a Francia, para volver al poco tiempo (marzo) acompañado de diez barcos de guerra que apoyaban las reclamaciones de su gobierno. Fondearon frente a la Isla de Sacrificios, Veracruz, amenazando con invadir el territorio mexicano si México no cumplía las condiciones que Deffaudis plasmó en un ultimátum, que vencía el 15 de abril.
Desde uno de los barcos envió Deffaudis el ultimátum en el que presentaba las reclamaciones de los súbditos franceses en México, por los perjuicios sufridos en sus personas y propiedades durante los movimientos revolucionarios ocurridos en el país.